Heroes Desconocidos — “Unsung Heroes” in Translation

The following is my preliminary effort at translating into Spanish part of my original poem, “Unsung Heroes” originally written in English. The original poem is the longest poem in my “Of Pain and Ecstasy” collection. The complete poem offers a glimpse of the lives of four of my personal unsung heroes, my grandparents Emilio, Remedios, Manuel, and Maria.  My parents will be added to the poem in due course as their lives and courage also simultaneously fill me with enormous pride and shame at my many failings inspite of their lifetimes of example. The original English language version of the complete poem appears on other posts in my main blogs and elsewhere. No words could do their lives justice in any language,  let alone my inarticulate efforts here.

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Héroes Desconocidos

Aunque estoy parado en los hombros de gigantes, no veo mucho más lejos que el puente de mi nariz.

La culpa es mía. La vergüenza es mía.  Pues no soy digno de ustedes, mis queridos muertos. 

 

Parte I – Emilio (abuelo materno)

Su crimen fue su inteligencia y su posesión de una conciencia social,

Que le hizo anhelar ver a su amada España permanecer libre y le impidió tolerar a fascistas.

No porto armas, aborrecía todo tipo de violencia. No incito la rebelión,

Aunque se rebeló contra los enemigos de la libertad nacionales y extranjeros.

 

Fue apasionadamente un idealista que, en un tiempo de oscuridad, se aferraba a la

Creencia en la perfectibilidad del espíritu humano.  No pudo soportar las mentiras que los periódicos

Regionales llevaban diariamente y tradujo noticias de los periódicos estadounidenses y británicos sobre

La creciente tormenta, compartiendo la verdad libremente con todos los que le escuchaban.

 

Dio discursos y escribió discursos dados por otros en apoyo a un condenada República,

Derrumbándose bajo el peso de su propia incompetencia y corrupción.

Le avisaron amigos de su inminente arresto y le ofrecieron pasaje a Estados Unidos o a

Buenos Aires donde muchos de sus amigos ya habían encontrado refugio.

 

Pero no conseguirían pasaje para su esposa y nueve hijos, y se negó a abandonarlos a su suerte.

Ellos vinieron por usted, como siempre, en medio de la noche, esos cobardes con rostros severos

Escondidos detrás de ametralladoras.  Le llevaron preso, no por la primera vez, al

Castillo de San Antón, una fortaleza en una bahía hermosa y tranquila, y lo transfirieron a otros calabozos.

 

Le arrancaron las uñas, una por una, y esos sus más tiernas caricias, mientras le pidieron nombres.

Lo que soportó, solo Dios lo sabe, mediante meses, y fue condenado a muerte como un traidor.

Le abrían fusilado en La Plaza de María Pita. Pero la República tenía amigos, hasta entre algunos oficiales

Fascistas, y uno de ellos le abrió la puerta de su celda en la víspera de su ejecución.

 

Había sido transferido al Castillo de San Antón a esperar su sentencia. No obstante de haber contraído

Tuberculosis entonces, sin embargo, según mi abuela, logro nadar de A Coruña a Sada a través de la

Bahía en una noche sin luna, a la seguridad en el hogar de otro patriota que arriesgo su vida y la de su

Familia para esconderle en su sótano y realizo un viaje de muchos kilómetros a pie para encontrar a su esposa.

 

Encontró su casa y le informo a su esposa del inesperado aplazamiento, y le pidió que enviara alguna

Ropa y zapatos para reemplazar sus trapos sucios.  Su hija mayor, María, insistió en

Acompañar a ese honrado desconocido, llevando cuanta ropa, comida y afectos personales

Pudo rápidamente recoger para llevárselos, sin saber cuándo le podría volver a ver.

 

De vez en cuando acepto la hospitalidad de una noche de estancia en el desván o ático de un

Simpatizante republicano, los cuales no eran difíciles de encontrar en una Galicia

Ferozmente independiente bajo el yugo de uno de los suyos.

Pero sobre todo vivido en el bosque, con guerrilleros activos durante años.

 

Vivió con todas las comodidades de un animal cazado con otros que no cederían,

Cuyo mayor delito consistió en estar en el lado equivocado de una causa perdida.

Espero que le diese algo de consuelo el saber que estabas en el lado derecho de la historia.

No se lo dio a su esposa ni a sus nueve hijos.

 

Usted pagó muchos inimaginables sacrificios como penitencia por su conciencia.

Una vez al mes o más, después de pasado algún tiempo, visitó su esposa e hijos. Le introdujeron a los

Más pequeños como un tío que vivía lejos. No sabían ellos que el barbudo salvaje que pagaba estas

Visitas en media noche y se despedía antes de amanecer llevando puesta la ropa vieja y limpia de papa.

 

Los más mayores, María, Josefa, Juan y Toñita, todos aun en su adolescencia, les decían a los más

Pequeños que su “tío” portaba noticias de su padre. Los niños más jóvenes, aun vistiendo los mantos

Deshilachados de su inocencia, aceptaban esto, sin preguntar por qué se quedaba en el cuarto de

Mamá toda la noche y se marchaba siempre antes que despertaran la mañana siguiente.

 

No puedo concebir la profundidad de su angustia en tener que interpretar el papel de un extraño en su

Propia casa, de no poder abrazar a sus hijos más pequeños quienes adoraba, para prevenir que los

Vecinos fascistas quienes trataban a menudo de adquirir informes de ellos con pasteles y dulces en

Tiempos de hambre, tratando de usar su inocencia como un arma contra usted.

 

Sus padres eran relativamente ricos empresarios que cultivan el mar pero lo desheredaron—

Tal vez por su forma de actuar, tal vez por elegir a emigrar, negándose a unirse a la empresa familiar o

Tal vez por casarse por amor en la ciudad de Nueva York con una joven sumamente trabajadora pero

De clase humilde y estación social inferior en los ojos de sus padres.

 

Vivió lo suficiente para ver el fin de la guerra civil, pero no a su amada España liberada de sus cadenas.

Falleció antes de sufrir las consecuencias de la guerra cuyo fin fue el preludio de

Décadas de cosechas de angustia y Amargura a quienes la sobrevivieron.

No se salvaron de esa cosecha su esposa y sus hijos.

 

No hay libros que graben su nombre. Casi todos quienes le conocieron están muertos.

No obstante, siete décadas después de su fallecimiento aun aparecen flores frescas en su nicho en el

Cementerio de Fontan que guarda sus cenizas y las de su hijo mayor, Juan y su hija,

Toñita, quienes murieron aún mucho más jóvenes que usted, a los 19 y 15 años.

 

También yacen allí las cenizas de su esposa, Remedios, donde el

Honor, la bondad, la decencia, y un Corazón puro y deshecho en su

Muy corta vida por un mundo muy poco merecedor de su

Presencia finalmente descansan en paz.

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Filed under Books, Poetry

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